En la alocada carrera del tiempo,
el invierno se aferra, se niega a partir,
la primavera, remolona y cauta,
se asoma tímida, no quiere venir.
Nidos recientes en ramas vacías,
setas dormidas, sombras que danzan,
un limícola despistado escarba,
en la playa donde el silencio avanza.
Miro alrededor, entre rocas y olas,
la soledad abraza, suave y sincera,
la brisa sopla, un canto apacible,
saludo al Pienzu, su esencia me espera.
Si afino el oído, un lamento lejano,
del venado que vaga en su serrallo,
y si fuerzo la vista, encuentro un delfín,
su lomo asoma, cerca del estallido.
No traigo la cámara, el instante, no importa,
todas estas cosas saben esperar,
en los amaneceres cambiantes de La Isla,
el tiempo se detiene, el alma puede soñar.
martes, 24 de marzo de 2026
UN RESPIRO EN LA ISLA
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