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miércoles, 10 de septiembre de 2014

ADAPTACION DE LA FABULA DEL PESCADOR Y EL BANQUERO










   Me encontraba dias atrás haciendole fotos a la luna en el atardecer de la playa de La isla cuando se me acercó un hombre muy bien vestido y con ese porte que da el poder y el dinero a algunos veraneantes que se dejan caer por estos lares. 
-¿es usted fotógrafo profesional? – me interpeló –
 -pues no, amigo, soy un simple aficionado a la semella, algo asi como un cleptomano de la belleza que encuentro por ahí, yo la introduzco en mi cámara y me la llevo para casa.-
 ¿solo eso? –
-no, más tarde las edito en mi ordenador y las comparto con mi amigos a través de las redes sociales. Luego duermo la siesta tranquilamente con mi mujer; me levanto, leo algo y a última hora de la tarde bajo hasta La Churre a tomarme algunas copas como mis amigos y hacer tertulia con ellos.
-¿Y así todo el año? –
-si señor, así todo el año. –
Y permítame Vd- continúo la conversación- por que no se dedica a la fotografía profesional.
¿para qué?
– pues podría Vd tener su propio estudio y trabajar para las productoras audiovisuales.
 – y ¿para qué?
– pues, de esta forma ganaría más dinero y podría montar su propia productora- 
-¿y?
– Con el arte que Vd tiene su productora pronto se comería el mercado audiovisual de los medios y seguro que su empresa llegaría a cotizar en la bolsa
– Y ¿para que quiero que se cotice en la bolsa?-  
- pues para que cuando Vd. O su mujer se jubilen pudiesen vender las acciones a buen precio y así ganar mucho dinero
– y para que querríamos nosotros tanto dinero
– pues con todo esa pasta se iría aun lugar paradisiaco , saldría todas las mañanas a hacer fotografías y por las tardes después de almorzar se tomaría una tranquila siesta para más tarde alternar con sus amigos en el chigre hasta las tantas de la madrugada bebiéndose alguna copilla.  –

 -Ah, dije yo, ahora lo entiendo.

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