viernes, 15 de septiembre de 2017
LA ABUBILLA EN MI BALCON
Esta mañana . mientra releia por enesima vez, es esta ocasión en el ordenador, Cien años de soledad, he recibido la visita deliciosa e inesperada de la abubilla . Así que al mismo tiempo que el concierto de las guacamayas y las cuatro notas de los relojes de Macondo resonaban todos a una en mis oidos, escuché también el tici, tic del picoteo de esta curiosa ave de llamativa cresta que se afanaba en rebuscar arañas y babosas en el jardín. Por suerte tenía a mano la cámara, así que, con cuidado de no asustarla, a través del cristal de mi ventana grabé estas imágenes que ahora os ofrezco. En algun momento, mientras realizaba esta grabación, el ave se sobresaltaba con algún ruido que involuntariamente producía a pesar del cuidadoso sigilo con el que procuraba maniobrar la videocámara. Entonces observe, cada vez que esto sucedía, como desplegaba su cresta asustada por mi presencia. Pequeñas compensaciones que se me conceden en la soledad de este pueblo.
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