La lluvia no cesa, pero yo tampoco,
Releo a Joyce, Ulises profundo,
con un plano en mano, recorro su mundo.
Busco al señor Bloom en cada rincón,
me pierdo en Dublín, en su corazón.
la mente busca un nuevo umbral,
a la tarde malcuernas, tampoco está mal
entre letras y músculos hallo mi voz,
en la danza de la vida, en eso estoy .
Llueve una semana, dos días y más,
la tormenta invoca sombras sin paz.
La ociosidad, un peso mortal
martes, 17 de febrero de 2026
EN LA TEMPESTAD
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