Llueve la noche,
llueve la mañana,
un torrente
eterno,
la tierra empapa.
Los pájaros nadan,
los peces vuelan,
y yo en mi
refugio
pinto sillas
viejas,
muevo el
mobiliario,
reparo
tuberías,
todo es
necesario.
Releo al
Quijote,
locuras y
sueños,
rasgueo en
la guitarra,
acordes
pequeños.
Las calles
son ríos,
las plazas lagos,
Los mirlos
se asoman,
Plumas de
satén.
patas con membranas,
volando al
compás,
y el mar,
desbordado
a los
desiertos va.
Tejo con
hilos,
abrigos de
amor,
jerseys y
chaquetas,
regalos del
corazón.
El cielo, en
su manto
ya no es
azul ni gris,
sino de
antracita,
un lienzo de
abril.
Así, entre
mil lluvias
el tiempo se
va,
tejiendo
memorias,
abrazos sin
par.
Y aunque el
agua caiga,
mi hogar es
un faro,
un refugio
cálido,
un canto muy
raro.

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