Me dirigió una mirada cansada pero de alivio y pudo entender en ella una invitacilon tácita para adentrarme en la solitaria playa de mediados de setiembre. Corrimos los dos acariciados por la fina brisa de un verano agonizante. Era bajamar y por el amplio arenal daba el último paseo un rezagado veraneante. A lo lejos, en el pedrero, se recortaban las siluetas de dos pescadores que poco a poco se iban diluyendo entre la cada vez más densa niebla que emergía del mar. A mitad de la playa mi amigo se detuvo y se sentó en la arena. Yo me coloqué a su lado. Comenzó a darme razonamientos de porque no debíamos de llegar hasta la orilla del mar y de porque ni siquiera teníamos que haber llegado hasta el lugar donde nos hallábamos sentados. Lo empecé a entender cuando dos agujas colipintas volaron en dirección a las olas emitiendo estrepitosos pitidos de sobresalto. -Son aves migratorias.- Han venido desde Laponia para evitar los fríos del invierno y se dirigen a Mauritania Se han detenido aquí y reponen fuerzas para reanudar el vuelo. Lo más probable es que si durante el tiempo que permanecen con nosotros las hacemos volar , asustadas por nuestra presencia, las estaremos obligando a consumir unas fuerzas de las que no estarán sobradas para el largo viaje que les espera. En consecuencia muchas de ellas no podrán llegar a su destino y esto hará que el próximo año se piensen muy bien el hacer escala en nuestra playa. Me quedé bastante asombrado de la sabiduría de mi amigo en lo referente a las aves. Agujas colipintas y al vuelo, Vaya control. –Bueno, lo de agujas colipintas es por decir algo, podían muy bien tratarse de cigüeñuelas; pero todo lo demás es tan cierto como que te estoy hablando. Mi amigo Rafael Guardiola que es entendido en la materia me lo ha explicado y te aseguro que de pájaros sabe un rato largo.- Así pues, convenimos que en días sucesivos restringiríamos el recorrido de nuestros paseos matutinos evitando transitar por donde estas limícolas se alimentan. Regresamos a casa bajo un cielo de panza de burro que presagiaba una tormenta de la que la fina lluvia era un avance. Por el paseo, ya fuera del arenal, caminábamos con paso ligero sorteando algún que otro excremento canino ya reseco por el paso del tiempo y aspirando efluvios de orines que manchaban las esquinas de las aceras. Agosto quedaba atrás y los servicios de limpieza habían dado por finalizada su labor diaria. No quedaban usuarios a los que dejarles el aspecto de las calles presentable. Aquellos a los que poco les importaba que sus mascotas se aliviaran en la vía pública. Los mismos que algunos minutos más tarde denunciaban a los vigilantes de la playa porque algún animalito de estos hiciese pipi al lado del niño que jugaba rebozado en arena. -Que quieres, amigo, las ordenanzas son las ordenanzas y están para que el ciudadano las cumpla y el resto haga lo propio.- Unos ojos asustados nos miraron. Era una mirada atónita del que se cree que alguien ha cometido un descuido lamentable. Una confusión, una confusión. No podía ser que aquella familia que le había acogido feliz en las pasadas navidades como premio a su parcial éxito académico al cabo de ocho meses la abandonase en la ayer concurrida y paradisiaca playa, hoy solitaria y amenazadora.- Es que la ciudad es incómoda y su ritmo frenético no nos permite perder unos minutos en pasearla por el parquecito de la urbanización. La niña, ya sabes, tiene que coger el autobús del colegio. La olvidará… - La perrita, pobre animal, no se olvidará hasta que el hambre, el frío y la angustia acaben con sus huesos entre los cartones de las basuras sin recoger. A lo mejor tiene suerte y alguien, con el corazón más blando, la lleva a su casa. Algún colega me ha comentado el insoportable sufrimiento de un perro cuando pierde a su amo. Al regresar a casa en alguna página de internet leía la noticia “En la madrugada de ayer se produjo el atropello de un corzo en la recta de la Rasa de Luces. El vehículo sufrió serios desperfectos. Esta zona perteneciente al coto Carrandi-Selorio es frecuentemente atravesada por corzos, jabalís, zorros y otros animales salvajes con el consiguiente peligro para los conductores. El corzo fue impulsado por el impacto y se desplomo sin vida sobre la cuneta contraria.” Pobre animal pensé – Oye y por qué nuestras autoridades no establecen en estas zonas medidas de protección que eviten daños a los corzos, jabalís, zorros ect. …. ¿Porqué no castigan con leyes severas el abandono de mascotas, porque no nos dejan jugar en la playa en verano y sin embargo permiten que ensuciemos nuestras calles, porque no espantamos a la aguja colipinta, porque, porque, porque ….…… -Vale Rumrum, déjalo ya, los perros no preguntan (y creo que tampoco hablan)- La tormenta había comenzado y se hizo un ovillo bajo la mesa camilla para no oir el insoportable estallido de los truenos.
Que los representantes de la leal oposición piensen así no me preocupa tanto como que el mismo poder, el propio presidente halla sido el que con más cotundencia ha lanzado este órdago. Porque si ésto no ha sido más que un calentón o un lapsus (no creo en los lapsus) sino como me temo se trate de un posicionamiento meditado, pensado y discutido en esos thinks thanks tan sesudos de la Faes ya se pueden ir preparando los aun insuficientes partidos de la izquierda susceptibles de hacer coalición porque de aquí a un año en que se celebren las municipales no aguantarán las barricadas y no se como van a soportar el virulento, brutal y devastador ataque al que se van a ver sometidos por todos los poderes del sistema, políticos, económicos, mediáticos y sociales a fin de que lleguen exhaustos a las elecciones y dejen de constituir una amenaza. Pero lo que más me inquieta, lo que más temo, es que resistan el ataque y consigan la mayoría parlamentaria que les permita atravesar la grieta del sistema y acabar con el régimen bipartidista borbónico imperante. Las Historias del pasado muchas veces se mimetizan en el presente. En el año 1931 el Frente Popular ganó las elecciones municipales en las grandes ciudades las cuales inmediatamente colgaron la tricolor de los balcones y proclamaron la II República. El Rey Alfonso XIII hizo las maletas y se fue a Italia. El capítulo siguiente por desgracia todos lo conocemos , muchos lo lamentaron…. otros aun están en las fosas… por eso hay que tener cuidado porque en estos tiempos que corren, maldita sea, no todos los gatos son pardos.



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