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martes, 24 de marzo de 2026

EL LOBO ESTEPARIO




















 

En la inmensidad del bosque profundo, 

donde el susurro de los árboles danza, 

como lobo estepario, con su flauta en mano, 

canta a la vida, odas a la esperanza.

música, eco de tiempos lejanos, 

viaja entre ramas, la acaricia el viento; 

en cada nota, un mensaje sagrado, 

un llamado a pisar el suelo mojado,

un remanso de calma, una voz, un acento

un alma que agita revueltas de antaño; 

enseño a mis nietos, tal vez con fervor, 

el camino al autoconsumo, a lo humano

a venerar el agua, a respetar la tierra, 

cada planta, cada vínculo con la existencia; 

en medio del ruido, de la modernidad fiera, 

espero que escuchen esta dulce esencia.

Así, entre cantos y ruidos que acechan, 

la música del lobo florece en su andar; 

llega a sus corazones, y en sus almas

como sueño que acecha la naturaleza debe reinar.

UN RESPIRO EN LA ISLA


 










En la alocada carrera del tiempo,
el invierno se aferra, se niega a partir,
la primavera, remolona y cauta,
se asoma tímida, no quiere venir.
Nidos recientes en ramas vacías,
setas dormidas, sombras que danzan,
un limícola despistado escarba,
en la playa donde el silencio avanza.
Miro alrededor, entre rocas y olas,
la soledad abraza, suave y sincera,
la brisa sopla, un canto apacible,
saludo al Pienzu, su esencia me espera.
Si afino el oído, un lamento lejano,
del venado que vaga en su serrallo,
y si fuerzo la vista, encuentro un delfín,
su lomo asoma, cerca del estallido.
No traigo la cámara, el instante, no importa,
todas estas cosas saben esperar,
en los amaneceres cambiantes de La Isla,
el tiempo se detiene, el alma puede soñar.

EL LOBO ESTEPARIO

  En la inmensidad del bosque profundo,   donde el susurro de los árboles danza,   como lobo estepario, con su flauta en mano,   canta...