La Navidad es la nieve, son los árboles sin hojas, es el frío, es la nostalgia, es la solidaridad. La Navidad no es la espera por los paquetes de la furgoneta de Amazon, no es la cena con el cuñado, no son las "felices pascuas" ni el papa noel asaltando las ventanas de las casas desafiando a ING, no. Ni tampoco es el desvirtuado Belen que el santo de Asís nos trajo de las tierras santas. La Navidad es el regreso del ganado a los establos, es el fin de la recolección, son los relatos al calor de la chimenea y es sobre todo el recuerdo de aquellos a los que la indiferente crueldad de un sistema desigual e injusto obliga a dormir las frias noches del solsticio de invierno sin techo, sin compañía, sin esperanza, con la débil excusa de que llegue la mañana para despertar y calentarse con un café en el albergue que atienden las gentes que comprenden el verdadero sentido.... o sin sentido de la Navidad.
sábado, 2 de diciembre de 2017
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
23 DE FEBRERO DE 1981 RECUERDOS DE UN ATARDECER HISTORICO EN PRAVIA
Sentados alrededor de una mesa de madera de roble, en una habitación iluminada por los últimos rayos del atardecer de febrero, debatíamos in...
-
Agradezco a la memoria, su delicadeza suave, que sabe guardar recuerdos, como un tesoro sin llave. Los buenos siempre brillantes, lo...
-
Durante los últimos tres dias en Dublín he podido vivir una de las experiencias literarias más fascinante como lector; unir el placer de v...
-
Sentados alrededor de una mesa de madera de roble, en una habitación iluminada por los últimos rayos del atardecer de febrero, debatíamos in...

No hay comentarios:
Publicar un comentario