En la bruma
del tiempo, evoco,
horas perdidas,
memoria en juego,
momentos
lejanos, rostros, susurros,
la profesora
de dulces ojos,
y el eco de
aviones en Ranón,
un niño
soñando, vuela en su corazón.
Marcas de
motos, coches del ayer,
taxis en la
parada, un mundo a renacer.
Helados de
cucuruchu, risas que flotan,
por menos de
un duro, la infancia se agota.
La leche
recién ordeñada, aroma sutil,
la olla a
presión, un hogar, un perfil.
El agente
regordete, con su casco blanco,
atinando en
atascos, rio desde el banco.
Recito
alineaciones, memorias de pasión,
el fútbol,
la gloria, un fervor en el corazón.
Conversaciones
que a veces cansan,
reiterativas
historias, la nostalgia se afianza.
Alegría y
pena, en el vaivén del querer,
aquellos que
amamos, que ya no están,
amigos del
alma, perdidos en el mar.
Así, en mis
pensamientos, en silencio me debato,
entre risas
y lágrimas, el tiempo es un relato.
Evocando el
pasado, en su luz y su sombra,
sigo
buscando, y sigo, no te detengas
mientras el
alma se asombra.

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