un suspiro sencillo, una luz brillante que ilumina mis días.
Tu voz fue la brisa que acaricia la arena,
y en mi memoria siempre serás un invierno, Pepe.
Así, en el viaje de la vida, continuaré con tu recuerdo
como faro que guía mi caminar.
Sentados alrededor de una mesa de madera de roble, en una habitación iluminada por los últimos rayos del atardecer de febrero, debatíamos in...
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