un suspiro sencillo, una luz brillante que ilumina mis días.
Tu voz fue la brisa que acaricia la arena,
y en mi memoria siempre serás un invierno, Pepe.
Así, en el viaje de la vida, continuaré con tu recuerdo
como faro que guía mi caminar.
En la hora en que el Papa parte, cuando el eco informativo se apaga, resuena en mí su voz, un arte, que desafía la sombra que nos emb...
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