miércoles, 8 de agosto de 2018

LECCIONES DEL MUNDIAL DE FUTBOL

No puedo decir que el fútbol u otros deportes de espectáculo sean una de mis aficiones ni mucho menos una mera forma de pasatiempo, pero si que por interés informativo y aun más por intento de analizar sociólogicamente el comportamiento de masas he seguido el desarrollo del Mundia de Futbol celebrado en Rusia recientemente. De esta manera he podido admirar la perfecta organización rusa , disfrutar de el magnífico juego de Bélgica, decepcionarme con la actuación de la roja, animar a los modestos croatas, y aplaudir a la gran selección francoafricana campeona del mundo. Pero por encima de todo esto y a gran distancia en admiración, disfrute y también, si, que le vamos hacer,en envidia patriótica, me ha
maravillado el nivel de civismo del público senegalés. Casi 35 mil aficionados, la misma cantidad de personas que tendría cabida en el prau del xiringuelu, nos han dado una lección de comportamiento ciudadano que no deberíamos de dejar en el olvido. Pues si,estos subsaharianos que no han intentado la aventura de lanzarse a la patera para ser vilipendiados en Europa nos han enseñado que además de saber jugar, saben perder con deportividad y sobre todo saben comportarse con un alto grado de civismo y por eso cuando terminó el partido que los dejaba fuera del campeonato y a partir del momento en que el árbitro daba `por finalizado el encuentro se dedicaron a limpiar los graderíos que ocuparon hasta dejarlos en el mismo estado en que los encontraron cuando aun , entre cántico y
fanfarria, no había comenzado el primer tiempo. A los pocos días, la ola de calor de este insólito mes de agosto inundaba de gente nuestras playas no dejando visible ni un centímetro de arena ni un espacio libre de aparcamiento y mayores y niños disfrutaron del sol y del baño en un mar limpio, cristalino y refrescante. Pero al final de una jornada reconfortante y nada decepcionante pues no hubo por el medio ningún resultado negativo la mayoría de los ciudadanos se retiro a sus domicilios habituales dejando las basuras donde primero y con menos esfuerzo fuese necesario y por tanto mas visibles fuesen. No lejos de la playa una muchedumbre de romeros abandonaba el prau de la fiesta despues de un día memorable de folixia .dejándolo en un estado lamentable de inmundicia.  Como alguien justificaba esta  barbarie : ¡ya vendrán a limpiar y listo! Algo parecido a lo de que “el que contamina , paga”. "Como soy rico y tengo mucho dinero ensucio lo que me da la gana porque para eso pago mis impuestos". Es el concepto de un servicio público utilizado para amortiguar la mala educación, los
s malos hábitos. Y la pregunta se hace necesaria. ¿Qué es lo que diferencia el buen comportamiento de los indigentes subsaharianos senegaleses de los ricos ciudadanos de nuestro país? Podría ser que una buena educación haga inncesarios costosos servicios públicos? No será más fácil y al final más rentable educar a nuestros hijos en el respeto a los espacios públicos que enseñarles a clavar puntas, hacer furacus o a echar culines de sidra. En fin, que no se trata de colocar más papeleras, más contenedores o más puntos limpios si no de hacer comprender a nuestros hijos que una coca cola vacia, el envoltorio de un bocata, etc. ocupan menos espacio que cuando llegamos con nuestras mochilas repletas , que en nuestro ciudad existen unos servicioS de recogida menos colapsados y más cómodos; que el espacio disfrutado puede ser el lugar de disfrute del próximo día. Seguro que educándolos en estos hábitos con paciencia y con interés lograremos que el diá de mañana sean más respetuosos con nuestro entorno. Nosotros, dresgraciadamente, ya no tenemos remedio.