lunes, 1 de septiembre de 2014

PESCA DE ALTURA


PESCA DE ALTURA from javier balaguer on Vimeo.
Convencido de que la biodramina no sería más que un remedio pasajero contra el pánico y el desasosiego que me aguardaba en aquel madrugador mar algo más ajetreado y amenazador de lo que el Windguru nos había prometido, zarpamos muy temprano sin el más mínimo atisbo de resplandor solar en el horizonte. La prespectiva de grabar una jornada de pesca de las de verdad, en el oceáno sin límites y sin pausas disipaba todos mis temores asi que armado de valor me acomodé en una esquina del asiento al lado de un chaleco salvavidas que me ofrecía, ay, pobre de mi, una ingenua sensación de seguridad de mantener el cuerpo a flote si por alguna mala maniobra el barco naufragase. En esas iba yo cavilando cuando lo cierto es que todo apuntaba a una jornada memorable y seguramente irrepetible en lo que a mi respecta asi que enseguida una mezcla de rigor en los preparativos y amistosa complicidad me sirvió para que me fuera desentendiendo del fragor de las olas y del tremolar del viento al tiempo que las luces de Lastres se iban apagando en parte por la lejanía, en parte porque las primeras claridades del alba empezaban a solaparlas. La tripulación comienza a aparejar cañas y a desplegarlas por los costados y la popa del barco, se reduce la marcha y comienza la cacea o curricán como parece que algunos llaman a esta técnica. Se trata de dejar arrastrar un cebo y engañar al voraz túnido haciéndole caer en la tentación de devorar el señuelo. De pronto se tensan las cañas, han picado. Presos de una gran agitación comienzan a moverse por la popa del barco recogiendo cañas y aparejos y dejando solamente la que había aferrado el pez. Yo intento acurrucarme en un extremo de la cabina para estorbar lo menos posible y apenas acierto a preparar la cámara, Fue todo tan inesperado y sorpresivo que ni siquiera repare en que yo también era parte de aquel suceso pues de él debía dar buena cuenta. La emoción es indescriptible. Se acumula el trabajo y se pone a prueba la destreza de la tripulación. Tras casi dos horas de lucha a brazo partido y algún intento fallido de engamar al túnido un extraordinario suceso tiene lugar a estribor. Decenas de bonitos comienzan a salir a la superficie en una danzo espectacular, todo el mundo se mueve ys e agita en medio del balanceo de la nave y zas, una nueva caña hábilmente aferra al vuelo otro ejemplar, Ya tenemos dos aferrados, la lucha se endurece y afloran los nervios. De un lado a otro de la popa danzan las cañas cruzándose entre ellas mientras Curuxu, tenso el rostro prieto bajo el gorro de algodón blanco Dubronik y gamo en ristre va de un lado a otro casi a tientas porque en uno de los lances las gafas se han ido del lado de Neptuno. Treinta a babor Alvarín. El barco zigzaguea al ritmo que la captura le impone. Treinta a estribor, Alvarín Y el joven grumete, prometedor pescador, futuro patrón maniobra con destreza propia de lobo de mar. Finalmente los peces se har rendido casi al tiempo, ya estan a bordo. La tarde va cayendo plomiza y en el horizone la silueta del Sueve comienza a agrandarse. Regresamos a puerto alegres , cansados y satisfechos de una jornada de pesca que ha merecido la pena grabar.

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