viernes, 7 de marzo de 2014

¿Nos ven cara de tontos?

Como padre de cuatro hijos que se debaten en el perversamente llamado por los políticamente correctos “mercado de trabajo”,( ya nada se escapa al “mercado”) siento diariamente la consiguiente preocupación por el tema. Miro las estadísticas del Inem, sigo la encuesta de población activa, y escucho irremediablemente a los publicistas de este gobierno y a sus voceros mediáticos aireando la excelencia de sus reformas, la aparición de brotes verdes , la salida del túnel y todas esas cosas que desde el Monasterio (si, he escrito bien, monasterio) deEmpleo nuestra sin par ministra Fátima nos transmite por inspiración de la mismísima Virgen del Rocío. Así tengo mi imaginario de descompuesto últimamente, si no fuera porque de vez en cuando, por higiene intelectual, me tomo las molestias de hacer las cuentas simples, simples, de suma y resta que son las únicas que hacen falta para que el amigo Rajoy no me tome por idiota. Por eso ayer os preguntaba, queridos amigos, si alguno de vosotros tendría a bien explicarme los datos del desempleo y toda esa gaita que últimamente nos hacen tragar esta pléyade mentecatos empleando tanto entusiasmo en ese empeño que hasta nuestro ministro de economía casi se parte el espinazo rindiendo pleitesía a la buena señora Lagarde en agradecimiento a sus recomendaciones. Pues eso, que echando cuentas con los datos que nos proporcionan las estadísticas oficiales vemos como en el mes de febrero disminuyó el paro en 1.485 personas y hubo una 35 mil afiliaciones a la seguridad social y, oh sorpresa, se hicieron casi un millón cien mil contratos nuevos. Entonces me pregunto yo ¿será que la Virgen del Rocío oyó las súplicas de Fátima y la misma virgen ordenó nuevamente a su hijo que repitiese el milagro de los panes y de los peces, pero esta vez con curritos? Porque, en una cuenta fácil, podíamos creernos que si fuese 70 mil las nuevas afiliaciones estaríamos ante contratos de cómo mínimo un mes. Pero no, la bestialidad de la cifra de nuevos contratos, un millón cien mil, indica que s fueron de minutos, de horas, de días como mucho, con lo cual las cuentas cuadran. Esto se traduce en que los trabajos que la milagrosa Reforma Laboral no está proporcionando son trabajos, basura, casi de esclavos, que es el objetivo conseguido por estos patriarcas que nos gobiernan. Por eso andan ellos tan contentos y nosotros tan anonadados.

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