martes, 12 de mayo de 2015

COMIENZA LA CAMPAÑA ELECTORAL

Hace ya muchos años. Más de treinta por primera vez se celebraban elecciones municipales. Salíamos a duras penas de una dictadura y algunos por que pertenecían a familias del bando perdedor y otros, como era mi caso, por haber tenido relación con organizaciones clandestinas o amistad con personas que luchaban y anhelaban un país libre y democrático, no tuvimos que cuestionarnos demasiado cual debía de ser la orientación de nuestro voto ni siquiera poner en duda la legitimidad en cuanto a transparencia, libertad y limpieza de aquellas ilusionadoras elecciones municipales. Entramos en el entramado de aquella democracia que nos abría esperanzas de cambiar una sociedad con la que no estábamos conformes. Y así lo hicimos. Han pasado mucho años y sin duda la transformación de alguna manera se ha producido. Hemos tenido elecciones generales, municipales, sindicales. Se ha promulgado una constitución. Hemos entrado formar parte de Europa y sin duda el pais ha crecido y las condiciones de vida de los ciudadanos han mejorado sensiblemente. Pero las relaciones de poder siguen intactas. Continúan las mismas élites políticas y económicas que dictan su discurso hegemónico y aúpan al poder al que en cada momento consideren necesario para sus intereses de clase. Así que hoy, al comienzo de la campaña comienzo a leer los programas de los partidos tal como entiendo que, a parte de ideologías, cualquier ciudadano debe de hacer antes de depositar su papeleta en las urnas. Trataré de surfear entre los medios que generan la opinión pública y los consensos. De regatear a esas mal llamadas televisiones públicas, municipales, autonómicas donde la orientación política siempre mira del lado de los intereses del partido que gobierna. O mirar con el rabillo del ojo a los medios privados que no pueden alardear de independencia alguna. Vease si no El País con la ayuda de la vicepresidenta cuando se encontraba en una situación económica insostenible, convertido en el BOE virtual , o el cambio de directores impuesto desde Moncloa o desde la Generalitat de la Vanguadia o de el Mundo cuando se deslizaban y sacaban a la luz los trapos sucios del sistema. Con este panorama y teniendo en cuenta que las mismas situaciones se reproducen en las cadenas privadas de televisión o en sus radios asociadas y que el segundo mayor informador de los medios después del gobierno es la Brigada de Información Policial, la confianza en una idem libre que nos ponga en igualdad para decidir quienes deben de ser nuestros ediles y concejales para los próximos cutraos años se torno bastante difícil si de verdad queremos el cambio. Por eso hoy, a veinte días de hacer uso de mi derecho al sufragio, me hago con amargura la siguiente pregunta ¿merece la pena? ¿este es el camino? ¿votaré?