domingo, 28 de septiembre de 2014

FUIMOS AL PINAR DE LILLO


el pinar de lillo from javier balaguer on Vimeo.
Pocas calorías consumidas para tan pródigo festin y es que caminar el bosque de Lillo escaso esfuerzo supone para tanto disfrute de los sentidos cuando además las razones son hambrientas. Te sumerges en el bosque por un camino flanqueado a uno y otro lado de abedules, albares, cerezos y robles y de fondo la música del arroyo que ya comienza a ser río. En el sotobosque multitud de variedades de hongos y plantas, amanitas, boletos, arándanos, enebros y helechos. Al rato se bifurca el sendero en el lugar donde los urogallos anidan y cantan a horas algo más tempranas que la que nosotros llevamos Entonces el pino silvestre , que pobló la península cuando la ardilla iba y venía de norte a sur sin pisar el suelo,se hace amo y señor del paisaje formando junto con algúnos robles y hayas un escenario de de magia y encantamiento, un lugar ancestral y enigmático. Tiene el bucle apenas siete quilómetros muy faciles de caminar, las pendientes son suaves y el suelo firme y seco. Tal vez si fuésemos algo silenciosos y el viento fuese favorable nos hubiésemos topado con algún ciervo, corzo o jabalí. Queda hecha la recomendación para el que quiera  volver a este paraje en otra ocasión y con menos compaña. Del resto, qué decir, el hostal Arnicio de Caso satisfizo plenamente nuestras manifiestas aficiones gastronómicas. Todo un suceso digno de repetir.

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