martes, 14 de mayo de 2013

MIRADA INSOLITA DE LA PLAYA



Suceden pocas cosas inusuales  dignas de fotografiar o grabar salvo algún vuelo de parapente motorizado, o la inquietante silueta de un buque de la armada en la esquina del Pastote que me hace sentir como un japo esperando la invasión en las playas de Okinawa, O lo caballos que se lanzan en galope desenfrenado asustados por los ruidos extraños de etas  máquinas de transporte . Nada de particular que reseñar en la mañana de de febrero en la que el frío nos concede una  tregua. Rum.rum corretea por la playa. En alguna oacsión interrumpe sus alocadas carreras en busca de nuevos olores y se faja a mis piernas con la cola arriada delatando con sus temblores los tenues estampidos de los voladores de la fiesta de Huerres.La brisa del mar aun no ha comenzado a mover la arena de la playa. El mar esta tranquilo y bello. Estoy sentado sobre el muro de hormigón por donde el río deja sus aguas antes fecales ahora ya cristalinas, casi puras en la esquina oeste del arenal. Todo esta en calma. Enciendo la cámara que está sobre el trípode apoyado en el suelo en su posición más retraida. Tengo que frotarme los ojos para separar la realidad de la imágen virtual que me ofrece el visor de plasma y reparar en que no son las montañas de Abu Simbel de la lejana Nubia, ni los escarpes del Gran Cañón, ni siquiera los murallones de Ordesa o los acantilados del desfiladero de rio Lobo las imágenesd que reflejan. Es la mirada insólita de la playa vista por el ojo despistado de mi Canon Legria. Una casualidad.