domingo, 7 de abril de 2013

Monterroso

Madrugo la madrugada de este final del incesante invierno y principios de primavera. No me resulta difícil abrir lo ojos antes de que el sol los abra. Si. en cambio, me cuesta atemperar mi cuerpo al frio matinal Así que abrigado hasta la exageración me dirijo al Sangreru escuchando por el camino el también incesante canto de los pájaros del mes de abril.Aún queda alguna estrella más clara que las nocturnas. Alguien ha debido de pasar la noche sacándoles brillo. Así que llegado a la confluencia del ramal de Huerres con la nacional descubro esta nueva prespectiva de mi pueblo que me oferece el paseo recién construido.A toda prisa me acerco a la playa por ver si el cielo es natural o pintado. Me es imposible hacer esta distinción con contundencia. Las imágenes dan cuenta de la certeza. Lo que si consigo descifrar con claridad es la infinita interpretación del cuento del maestro guatemelteco Augusto Monterroso, porque.... "había despertado y el dinosautio todavía estaba allí".