jueves, 15 de noviembre de 2012

otoño en la Biescona

El bosque se ruboriza y se tiñe de rojo una vez al año y permanece en ese estado escaso tiempo que el aire de las castañas permite a los árboles retener sus hojas. Hay que estar atento, esperar un día claro y despejado y, ante todo, disponer de tiempo libre y así poder sorprenderlo en sus colores.  De esto ultimo voy sobrado y como ayer amaneció una mañana esplendorosa cogí mi cámara y me fuí al hayedo de la Biescona muy temprano. Ascendi no sin gran esfuerzo la primera rampas por una pista muy marcada hasta llegar a un punto en que ésta se bifurca en dos senderos. Allí me salió al paso un muchacho que se había despistado de la senda. Como llevábamos el mismo rumbo le invité a que me acompañase. Manejaba una Canon Eos 50 con trípode con la cual se disponía a hacer los mismo que yo: fotos, fotos y más fotos.No es el bosque el mejor sitio para hacer amigos. El tácito pacto de silencio que obliga a aquellos que nos gusta la naturaleza en estado puro hace que la conversación sea no más que la indispensable y  la que procede por las mínimas normas de cortesía-. Así que se llamaba Javi y era bloguero. Coincidimos en ambas cosas,  suficientes para decidir  seguir en contacto en dias sucesivos. Me ha prometido enviarme las fotos de un picapinos que que hacía toc, toc, toc en un arbol seco.Yo mientras tanto me senté en el fondo del otoño rojo a escuchar una canción de Eva Cassidy. De vuelta a casa, me esperaba un espléndido pote asturiano que Carmen había cocinado.